Si acabas de realizarte un blanqueamiento dental, debes tener cuidado con tu alimentación para no revertir los cambios conseguidos. En estos casos, la dieta blanca será tu aliada para seguir disfrutando de tu tratamiento. ¿Quieres saber qué alimentos y bebidas debes ingerir y cuáles debes suprimir? Te lo explicamos todo en este post. ¡Acompáñanos! 

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¿Qué es la dieta blanca?

Cuando se realiza un blanqueamiento dental, se utilizan algunos compuestos como el peróxido de hidrógeno o peróxido de carbamida. Éstos favorecen que el esmalte dental esté más poroso y receptivo a modificaciones durante los días posteriores al tratamiento. Los restos de estos peróxidos tardan hasta 4 o 5 días en eliminarse por completo. Por ello, hay que tomar algunas precauciones extraordinarias durante este periodo.

Así que si acabas de realizarte un blanqueamiento, lo ideal es que evites ciertos alimentos que pueden amarillear nuevamente tus piezas dentales. Con lo cual, hasta que tus dientes recuperen nuevamente su superficie, la dieta que deberías llevar a cabo es la dieta blanca (se denomina así por analogía con la técnica odontológica).

La dieta blanca debería prolongarse desde el primer día en que se realiza el tratamiento hasta cuatro días después de haberse aplicado el peróxido correspondiente por última vez. Durante ese periodo, el esmalte debe rehidratarse y, hasta que no haya pasado ese lapso de tiempo, es muy permeable.

A continuación, te mostramos qué alimentos son loas más recomendables en relación a este tipo de dieta y cuáles deberías evitar. No obstante, tras los cuatro días de rigor, los alimentos que resultan más perjudiciales para el esmalte deberías igualmente evitarlos. Y es que éstos resultan agresivos para el esmalte en cualquier circunstancia.

Alimentos recomendados

Entre los alimentos que sí puedes ingerir, destacan los siguientes:

  • Lácteos. Leche, yogur blanco, mantequilla, requesón, kéfir, cuajada o queso.
  • Bebidas de soja, almendras, arroz o coco.
  • Verduras como repollo blanco, endibias, ajo, cebolla, apio, espárragos blancos, pepino (desechando la piel), calabacín o patata.
  • Frutas como la uva blanca, manzana, pera, plátano o chirimoya.
  • Frutos secos blancos como almendras, anacardos, avellanas o nueces peladas.
  • Cereales que no sean oscuros como el arroz blanco, la pasta sin color, el pan, los copos de avena o las tortitas de arroz.
  • Legumbres como las alubias blancas.
  • Carnes, que pueden incluir lomo de cerdo, pollo, conejo o codorniz, pero también fiambres de pollo, pavo o jamón york que no tengan colorantes en su composición.
  • Pescados. Fundamentalmente los blancos, el atún en conserva o el marisco.

Así mismo, es válida la ingesta de champiñones, setas de cardo, claras de huevo o vinagre de arroz. Como puedes ver, casi todos estos alimentos de color blanquecino o pálido, carecen de pigmentos. Y ésta es es la premisa fundamental que tenemos que tener en cuenta tras someternos a un blanqueamiento.

Otros alimentos blanqueantes…

Hasta ahora hemos mencionado los alimentos que debes ingerir si te has sometido a este tipo de tratamiento dental. No obstante, resulta conveniente realizar un apunte hacia los alimentos blanqueantes. Es decir, aquellos que debes consumir si deseas blanquear más tu sonrisa o reforzar la estética de tu blanqueamiento. Son los siguientes:

  • Manzana: como ya es conocido, esta fruta es excelente para limpiar los dientes. Y, además, te ayudará a sentirlos más pulidos y tu aliento será más fresco, ya que aumenta la producción de saliva.
  • Fresas y uvas: gracias a su contenido en ácido málico, contribuyen a que los dientes estén más blancos.
  • Piña: contiene bromelina que es efectiva a la hora de eliminar manchas naturales del esmalte y contribuye a la eliminación de la placa. Y es que, las bacterias de ésta producen ácidos que desmineralizan el esmalte y aceleran la caries. Eso sí, opta por piña natural. Ésta, además, es rica en calcio, ácido fólico, antioxidantes, fibra, vitaminas y hierro.
  • Brócoli: no puede faltar en una dieta blanca. Y es que sus propiedades de hierro, vitamina A, fibra, calcio y ácido fólico protegen el esmalte.
  • Queso: su contenido en ácido láctico también protege el esmalte y combate la caries.
  • Zanahoria: su alto contenido en vitamina A hace que sea una buena opción para potenciar el color blanco de los dientes. Asimismo, protegerá tus encías y te ayudará a combatir infecciones bucales como la gingivitis. Y, si la comes cruda, también potenciarás la salivación.
  • Ajo y cebolla: ambos contienen compuestos de azufre y tiosulfatos que reducen las bacterias que causan las caries. En el caso de la cebolla, procura comerla cruda, puesto que la cocción suprime en gran medida sus efectos.
  • Yogur: es un alimento rico en calcio, proteína, fósforo y ácido láctico. Al igual que el queso, también ayuda a combatir las bacterias y potencia el fortalecimiento de los dientes.

Alimentos que debes evitar tras un blanqueamiento dental

Ahora repasamos cuáles son los alimentos y hábitos que deberías evitar en una dieta blanca tras un blanqueamiento dental.

  • Principalmente, los alimentos que deben evitarse son aquellos con color oscuro como la remolacha, las alcachofas, las espinacas, los arándanos, las salsa de soja o el café, entre otros, dado que los dientes pueden absorber los pigmentos y colorearse nuevamente.
  • Asimismo, las frutas ácidas (kiwi, cítricos) y los alimentos muy fríos también pueden provocar hipersensibilidad dental y están desaconsejados.
  • En lo que respecta a los hábitos, debe eludirse fumar durante, al menos, 48 horas tras el tratamiento. Asimismo, hay que evitar ingerir de bebidas con alcohol o gas.
  • Por otra parte, después de un blanqueamiento se recomienda no utilizar pastas dentales con clorhexidina, ya que ésta tiñe los dientes. Tampoco optes por pastas dentales blanqueadoras. No son necesarias y no mejoraran los efectos del tratamiento. Lo más indicado es usar pastas con flúor para proteger el esmalte
  • De igual modo, evita el uso de productos que tratan la sensibilidad dental. Éstos contienen sustancias que cierran los poros de los dientes. Lo cual pone en riesgo la penetración de los componentes blanqueantes.

Propuestas de menú para una dieta blanca

Para acabar te damos unas cuantas propuestas de menú de dieta blanca para cubrir desayunos, comidas y cenas. ¡Toma nota!

Desayunos

Para desayunar puedes optar por un yogur blanco con copos de avena, un plátano y una tostada con fiambre de pavo. Otra opción es un vaso de leche de soja, un racimo de uvas y una tostada con mantequilla y mermelada de plátano.

Comidas

En el caso de las comidas, puedes apostar por un caldo de pollo con fideos (recuerda evitar los coloreados), unas rodajas de lomo de cerdo con salsa de manzana acompañadas con puré de patata y, de postre, kéfir con fresas.

Otra sugerencia propia de una dieta blanca: espárragos blancos salteados con jamón york y gratinados con queso, una porción de merluza al horno con patatas y un licuado de uva blanca.

Cenas

Algunas alternativas de cena pueden ser: endibias rellenas con queso batido y trocitos de calabacín, unas gambas a la plancha con salsa griega (hecha únicamente con pepino, yogur griego y sal) o unos champiñones salteados con clara de huevo y almendras troceadas.

 

Como ves, la dieta blanca de alimentos que carecen de pigmentos de colores fuertes, es una buena apuesta para mantener en condiciones óptimas un tratamiento dental.

Por otro lado, es importante que respetes las recomendaciones de no ingerir alcohol, bebidas con gas o café. Asimismo, si fumas, procura no hacerlo durante las primeras 48 horas. De este modo, permitirás que tus dientes se rehidraten y vuelvan a su estado natural con su mejor color.