Combinar alimentos de la manera correcta es una buena forma de mejorar nuestra digestión. Además, te permite evitar otros problemas como el exceso de calorías o la fatiga. En los siguientes apartados podrás ver por qué es necesario hacer combinaciones de alimentos y también te mostramos algunos ejemplos para que puedas hacerlo en tu día a día.

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La importancia de combinar alimentos

En el siglo XX, con el auge de la medicina y la nutrición, surgió la teoría conocida como la combinación de alimentos. Las explicaciones que daban para apoyarla es que cada alimento se digiere en un tiempo y una forma diferente. Por ello, no es bueno mezclar alimentos con diferentes formas de digestión, ya que esto va a dificultar la tarea.

Combinar alimentos nos aportará, además, otra serie de beneficios:

– Digestiones más rápidas y ligeras.

– Mejorar la absorción de nutrientes y vitaminas.

– Disminuir la producción de gases y reflujo, pues se evita que los alimentos fermenten en el estómago.

– Controlar el peso, ya que llevar a cabo un análisis exhaustivo de los alimentos también nos permite tener más cuidado con las calorías.

– Evitar la acumulación de toxinas, lo que desemboca en un malestar general y fatiga continuada.

Ahora que conocemos los beneficios, intentaremos entender el por qué debemos combinar los alimentos. Para ello, vamos a explicaros de una en una las claves que nos ayudarán llevarlo a cabo.

No comer más de un tipo de alimento concentrado a la vez

Los alimentos concentrados son aquellos que tienen poca cantidad de agua, como por ejemplo las proteínas y almidones. Por contra, los alimentos no concentrados son los que tienen una gran cantidad de agua, como por ejemplo las frutas.

Estos alimentos son más difíciles de digerir y requieren un entorno diferente en el estómago, como veremos a continuación. Por eso, es recomendable no mezclar alimentos concentrados de diferentes tipos. Aunque pueda parecer paradójico, el clásico filete (proteína) con patatas (almidón) no favorece en nada nuestra digestión.

No mezclar proteínas con almidones

La digestión de las proteínas se lleva a cabo en un entorno estomacal ácido. Es decir, nuestro estómago segrega ácido clorhídrico para intentar digerir las proteínas como aminoácidos gracias a las enzimas proteasas. En cambio, los almidones se digieren en un ambiente alcalino llevado a cabo por otro tipo de enzimas: las amilasas.

Si ingerimos el clásico filete con patatas dificultaremos la acción de ambos procesos. El intento del estómago por digerir proteínas y almidones a la vez creará un ambiente neutro donde ninguna de las enzimas puede actuar. Eso hace que los alimentos permanezcan más tiempo en nuestro estómago, provocando gases e hinchazón, e incluso puedan generar residuos tóxicos.

La fruta es mejor comerla sola o antes de las comidas

 La fruta es un alimento muy sencillo de digerir, pues se trata de un alimento con alto contenido de agua (no concentrado). No obstante, si lo ingerimos tras una comida copiosa, va a permanecer mucho rato en el estómago hasta que se digiera lo anterior. Esto puede provocar la fermentación de la fruta y provoca gases e hinchazón en nuestro cuerpo.

Otra de las opciones más conocidas es comerla antes del resto de alimentos. Sin embargo, es necesario hacerlo como mínimo media hora antes, pues hay que tener en cuenta que la fruta no combina bien con otros alimentos. Existe una excepción a la hora de ingerir fruta de forma simultánea con otros alimentos y son los vegetales de hoja verde, que sí son compatibles.

No beber agua en exceso durante las comidas

Volviendo a la digestión de proteínas o almidones, cada alimento requiere un entorno concreto para mejorar la digestión. Ahora bien, si bebemos demasiada agua mientras comemos provocamos que los flujos del estómago (básicos o ácidos en cada caso) se diluyan y por ello se ralentiza el proceso. Además, también dificulta la absorción de los nutrientes.

Con el resto de bebidas pasa lo mismo, y además hay que tener en cuenta que zumos y bebidas carbonatadas pueden alterar el pH del estómago. En resumen, es recomendable beber antes o después de las comidas y no durante.

Combinar legumbres y verduras para crear proteínas de alto valor biológico

La combinación de estos dos alimentos tiene importantes beneficios. Esto se debe a que las verduras como espinacas o brócoli ayudan a absorber el hierro que contienen las legumbres. En ocasiones, hay que tener en cuenta que podemos potenciaran los beneficios de los alimentos más sanos si se combinan con otros.

Ideas para combinar algunas comidas

A continuación, os comentamos cómo podéis combinar alimentos para que os ayuden a mejoran sus propiedades en conjunto:

Uno de los ejemplos más conocidos es el de lentejas con arroz. Esto se debe a que las lentejas contienen un aminoácido esencial que es la lisina, que no está presente en los cereales. Por su parte, los cereales como el arroz tienen metionina, otro de los aminoácidos esenciales ausente en las legumbres. Así se consiguen proteínas de mayor valor biológico.

Otra de las ideas que os proponemos es la de garbanzos con acelgas. Se trata de combinar legumbres con verduras, como decíamos antes. Esto mejora la absorción de hierro y también tiene una digestión ligera.

El tercer y último ejemplo es para comer fruta. Por un lado, hay que tener en cuenta que las frutas ácidas inhiben la digestión y absorción de los hidratos de carbono. De modo que no es recomendable consumir cítricos, fresas, cerezas o piña junto con cereales u otros hidratos de carbono. Por otra parte, tampoco se recomienda mezclar las frutas dulces con las ácidas, ya que ralentizan nuestra digestión. Por último, ¿sabías que el melón es la fruta que se digiere mejor? Y además, con rapidez. Por otro lado, su combinación con otras frutas puede dificultar la digestión.

En resumen, combinar alimentos es ideal para nuestra salud por los numerosos beneficios que conlleva. Asimismo, si hemos entendido los principios por los que se rige nuestra digestión, tomaremos conciencia de qué alimentos es posible tomar juntos y, sobre todo, cuáles debemos evitar simultáneamente.

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