La terapia floral del doctor Edward Bach, basada en las Flores de Bach, es uno de los tratamientos más populares en la medicina alternativa para equilibrar las emociones. Sus orígenes se remontan a la primera mitad del siglo XX, pero con los años ha ido integrándose como un método complementario al que puedes recurrir para mejorar el estado de ánimo de una forma natural.
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Índice de contenidos
¿Qué es la terapia floral?
La definición de terapia floral se acuña por primera vez en los años 30 del siglo XX, aunque su creador, Edward Bach, descubrió su uso en civilizaciones anteriores. A través de un estudio detallado, su precursor consiguió sacar la esencia de las flores para aplicarla a los pacientes con un fin terapéutico.
Según el doctor, las emociones repercuten en nuestro estado físico. Partiendo de esta premisa, Bach sostenía que muchas de las enfermedades que padecemos son producto de la pérdida de armonía que sufrimos de forma interna. Afortunadamente, la naturaleza nos ha propiciado los elementos necesarios para lograr el equilibrio entre nuestras emociones y nuestro cuerpo.
En este sentido, contamos con la esencia de las flores que, de alguna forma, causan un efecto en nosotros. Antes que nada, el doctor Bach diferenció nuestras emociones en siete grupos. Estos corresponden al miedo, a la tristeza, soledad, sensibilidad, incertidumbre, preocupación y desinterés.
¿Para qué sirve la terapia floral?
Las reconocidas Flores de Bach están compuestas por 38 esencias florales distintas. La terapia floral consiste en identificar las emociones que afectan al ser humano para, así, tratarle con las esencias más adecuadas. Esto implica que la esencia de cada flor, escogida minuciosamente, puede devolvernos el equilibrio emocional.
Para Edward Bach, muchas de las patologías son causa de la disociación entre nuestro verdadero yo y la máscara creada. Esta se refiere a una forma de actuar que vamos desarrollando, con el fin de sentirnos aceptados socialmente. El fin de la terapia floral es devolvernos a ese equilibrio que nos fusiona con la naturaleza.
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¿Cómo debemos llevar a cabo este tratamiento?
Debes tener en cuenta que este tratamiento no sustituye a los que ya conoces y no puede curar patologías graves. En cambio, ciertas dolencias o la falta de energía que sentimos pueden corregirse sorprendentemente.
Obviamente, uno mismo puede tener dificultades para elegir las flores correctas que necesita. En este caso, un especialista en el tratamiento floral es el más indicado para corregir los problemas del paciente. El primer paso es identificar qué emociones nos están afectando para elegir qué tipo de Flor de Bach es la más idónea de acuerdo a nuestro estado anímico y objetivos. Eso sí, para que esta terapia surja efecto, siempre deberá complementarse con un estilo de vida saludable.
Las mejores flores de Bach
La terapia de las Flores de Bach tiene como base cinco esencias florales, que engloban las preocupaciones más comunes. Cada flor está asociada a un estado emocional concreto y, según las necesidades de cada persona, pueden combinarse entre sí para potenciar sus beneficios. A continuación, te contamos cuáles son las mejores y qué efectos positivos aportan.
1. Heliantemo
Está orientado a disminuir el miedo, llevando la tranquilidad al paciente, sobre todo cuando sufre de insomnio. Esta esencia floral suele recomendarse en situaciones de pánico, nerviosismo extremo o bloqueos emocionales repentinos.
El heliantemo ayuda a recuperar la calma interior y favorece una sensación de seguridad cuando la persona siente que pierde el control ante determinadas circunstancias. Dentro de la terapia floral, también se considera una flor útil para afrontar momentos de crisis emocional o experiencias que generan angustia intensa.
2. Flor del ciruelo o cerasífera
Se utiliza ante un miedo incontrolable, que provoca acciones irracionales. Su fin es devolvernos el autocontrol y la estabilidad frente a esos temores indomables. Muchas personas recurren a esta esencia cuando sienten impulsividad, pensamientos obsesivos o temor a perder el control emocional.
La flor del ciruelo o cerasífera busca aportar serenidad mental y favorecer una mayor claridad emocional, ayudando a actuar de forma equilibrada y consciente frente a situaciones difíciles o de mucha presión.
3. Clematis
Con su esencia, potencia la concentración en el día a día, dejando atrás la ensoñación. Es muy adecuada para prevenir estados depresivos, aunque, evidentemente, en casos graves es recomendable acudir a un especialista médico.
Además, esta flor de Bach suele utilizarse en personas distraídas, con falta de motivación o que viven demasiado centradas en pensamientos futuros. Gracias a su acción, puede favorecer una mayor conexión con el presente y mejorar la atención en las tareas cotidianas, ayudando a mantener una actitud más activa y participativa.
4. Impatiens
Es una esencia que tranquiliza al paciente y le alivia frente a un sentimiento de soledad que pueda sufrir. Ante la irritabilidad da buenos resultados, así como en personas hiperactivas y poco tolerantes. También puede ser de gran ayuda para quienes sienten frustración constante cuando las cosas no suceden al ritmo que desean.
Dentro de la terapia floral, Impatiens destaca por promover la paciencia, la empatía y una actitud más relajada ante los pequeños inconvenientes del día a día, favoreciendo relaciones personales más equilibradas.
5. Estrella de Belén
Esta flor de Bach se indica para reducir emociones como la tristeza. Su acción permite serenar a la persona, incluso ante la vivencia de una experiencia dramática. Se considera una de las esencias más conocidas dentro de la terapia floral para acompañar procesos de duelo, decepciones emocionales o recuerdos traumáticos.
La Estrella de Belén ayuda a reconfortar emocionalmente y a recuperar poco a poco la estabilidad interior, aportando alivio y sensación de calma tras momentos especialmente difíciles.
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Los efectos de la terapia de Bach
Como muchos otros tratamientos, las flores de Bach necesitan de un tiempo determinado para empezar a ver los resultados. En algunas personas pueden bastar algunas horas, mientras que otras tardan varios días en notar los efectos. La evolución dependerá tanto del estado emocional de cada persona como de la combinación de esencias utilizadas en la terapia floral. Por este motivo, es habitual que cada paciente experimente el proceso de una manera completamente distinta y personalizada.
Entre los efectos más destacados de la terapia de Bach encontramos los siguientes:
- Sensación de tranquilidad. Sus principales aportes son la tranquilidad, a veces en forma de paz interior. Muchas personas recurren a las flores de Bach para aliviar situaciones de estrés, nerviosismo o tensión emocional acumulada durante largos periodos.
- Mayor conexión con el presente. Posiblemente consigas centrarte más en el presente, encontrándote con mayor plenitud. Algunas esencias florales ayudan a reducir pensamientos repetitivos o preocupaciones constantes que dificultan disfrutar del día a día.
- Incremento de energía y bienestar. Asimismo, pueden disminuir ciertos dolores corporales, notándote con más energía para afrontar tu rutina diaria. Hay personas que afirman percibir mejoras físicas relacionadas con el descanso o la relajación.
- Importancia de una combinación adecuada. Eso sí, ten en cuenta que no siempre se producen los cambios anteriormente mencionados. Esto suele deberse a una mezcla de gotas no adecuadas para el paciente. Es posible que el especialista deba ir probando algunas combinaciones antes de que sientas un progreso en tu interior.
- Complemento natural para el equilibrio emocional. Las terapias con flores, como nos propone Bach, son una excelente alternativa ante algunos medicamentos. Otras veces funcionarán como un complemento que, sin duda, nos puede ayudar a sentirnos mucho mejor anímicamente.
¿Cómo deben tomarse?
Cada esencia floral se crea a partir de una preparación que deberá administrarse con la ayuda de un gotero. En función del estado del paciente, el especialista puede indicar diferentes formas para tomar las gotas. En cualquier caso, será el terapeuta quien indique la mejor manera para aplicar la terapia de Bach.
- Lo más habitual es diluir en un vaso de agua mineral cuatro gotas. A lo largo del día, el paciente irá tomando pequeños sorbos, durante un periodo determinado, hasta que note una evidente mejoría. Si por algún motivo no puedes ingerir las gotas (por alergias u otra causa), tienes la opción de mojarte los labios. A los bebés, por ejemplo, se les suele preparar un baño con dichas esencias o se les moja las muñecas.
- Por otro lado, existe el llamado remedio de rescate, indicado para personas que requieren una atención inmediata. Mientras que la disolución en agua suele ser de tres gotas, para estos pacientes se recomiendan cuatro. Cuando el paciente requiere de una toma urgente y no dispone de agua, debe aplicar cuatro gotas debajo de la lengua. Hay que repetir este proceso durante cuatro veces a lo largo del día. Recuerda que las dosis pueden cambiar de una persona a otra, porque cada paciente es diferente y sus necesidades también lo son.
- Un adulto también puede recurrir a los baños de terapia floral, al mismo tiempo que continúa con su tratamiento habitual. Con cinco gotitas sobre agua templada será suficiente. Eso sí, hay que prestar atención a la hora de secarse, haciéndolo con suavidad para lograr que las esencias penetren en la piel y notar los efectos.
- Cada toma se realiza alrededor de 20 minutos antes o después de cada comida. Debes aguantar la mezcla en la boca por algunos segundos antes de tragarla.