Hoy vamos a hablar sobre la importancia de tener una rutina de higiene facial para conseguir un cutis saludable y luminoso. El cuidado diario de nuestro rostro es muy importante, a continuación te explicamos porqué.

Pero si quieres ir más allá y obtener conocimientos profesionales sobre la higiene facial que necesita cada tipo de rostro, puede interesarte nuestro Curso de Limpieza Facial.

El cutis

Cutis es el término que usamos para referirnos a la piel del rostro. Proveniente del griego “kytos”, este vocablo ya se utiliza en la Antigua Grecia para designar la piel del cuerpo humano, pero en particular la de la cara.

Tipos de cutis

El cutis normal recibe el nombre de piel “eudérmica”. Suele tener un tacto suave y un aspecto natural, fresco y sano, similar a la de un niño.

El cutis seco es uno de los tipos de piel más predominantes. Suele presentar un aspecto tenso y tirante, tiene tendencia a resquebrajarse y los poros son poco visibles. Además, este cutis es muy sensible a los cambios bruscos de tiempo y favorece la aparición de arrugas y escamas.

Si la piel de la cara es brillante y húmeda, estamos delante de un cutis graso. En este tipo de piel se aprecian poros dilatados y espinillas.

El cutis mixto tiene características tanto del cutis seco como del graso. La zona de la barbilla, la nariz y la frente (zona T) tiende a ser grasa, mientras que la piel de las mejillas tiene particularidades de la piel seca, siendo áspera y tirante.

Enemigos de nuestra piel

A parte de las propiedades de nuestra piel, existen otros factores externos que pueden afectar a la salud de nuestro cutis.

  • Uno de los mayores enemigos de la piel es el sol. Si nos exponemos a los rayos solares en exceso y sin protección, dañamos nuestra piel. La pérdida de elasticidad, las arrugas o las manchas son consecuencias habituales de estar expuesto al sol muy a menudo. Pero además, existe otro efecto mucho más grave, el cáncer de piel. Por estos motivos, los expertos recomiendan utilizar siempre protector solar.

  • La falta de hidratación es perjudicial para la salud de nuestra piel. Es importante hidratarla bebiendo agua, consumiendo frutas, lavándola con agua fría y aplicando hidratante.

  • Uno de los factores más nocivos para nuestra piel es el tabaco. Provoca envejecimiento prematuro de la piel, deshidratación y la piel se ve apagada y castigada.

  • La mala alimentación también se refleja en nuestro cutis. El exceso de grasas saturadas, de alcohol o de café afectan directamente al colágeno de la piel.

  • El envejecimiento de nuestra piel también puede estar condicionado por la contaminación. Las partículas contaminantes, además de envejecer nuestra piel, ralentizan la renovación de las células y producen irritaciones cutáneas.

  • El estrés y la falta de horas de sueño tampoco ayudan a tener un cutis saludable. El estrés y la agonía se reflejan en nuestro rostro apagando la luminosidad, y el dormir poco, aumenta el envejecimiento prematuro.

  • Otro factor externo que es perjudicial para nuestra piel es el maquillaje. Es necesario lavar nuestro rostro y desmaquillarlo, ya que si no lo hacemos, podemos sufrir infecciones tanto en el cutis como en los ojos. El acné puede aparecer debido a restos de maquillaje que no se han retirado correctamente.

Higiene facial: en qué consiste

Como hemos visto, los factores externos pueden inflamar e irritar la piel y causar dermatitis, sobretodo si la piel entra en contacto con compuestos químicos. También  hay otras causas que producen dermatitis como la fricción o el exceso de calor o de frío.

No obstante, mantener una higiene facial adecuada también es imprescindible para asegurar su cuidado. Y es que, la piel, con el tiempo, va acumulando células muertas, restos de residuos y toxinas. Así que es muy importante tener una rutina de higiene facial para combatir este problema.

Limpia

Para que nuestro rostro este radiante debemos lavarnos la cara dos veces al día, sobretodo antes de irnos a dormir. Así conseguiremos que la piel respire eliminando todas las impurezas que durante el día se hayan ido acumulado, como el maquillaje, las partículas contaminantes o el polvo. El objetivo de esta limpieza es retirar impurezas y células muertas que residen en la superficie de nuestra piel y dificultan la oxigenación.

A la hora de limpiar nuestro rostro debemos utilizar agua templada y algún jabón o producto que no sea dañino y no contenga ingredientes químicos o artificiales, un jabón neutro siempre es una buena opción. La higiene facial debe hacerse con suavidad, no es necesario restregar ni frotar bruscamente la piel. Una vez terminada, debemos secarla con una toalla limpia.

Exfolia

Los expertos recomiendan incluir una o dos veces por semana la exfoliación dentro de la rutina de limpieza facial. Aunque, debemos tener en cuenta que, esto depende del tipo de cutis de cada persona. Con la exfoliación evitaremos impurezas y eliminaremos espinillas, células muertas y grasa. La exfoliación debe hacerse después de la limpieza facial, y es recomendable no exponerse al sol justamente después de realizarla.

Los ingredientes naturales más utilizados para crear un exfoliante casero son el azúcar o el café molido. Otro ingrediente con propiedades purificantes para nuestra piel es el ácido proveniente de las frutas, que ayuda a remover las impurezas.

Tonifica

Para una higiene facial de calidad, es recomendable usar un tónico dos veces al día después de la limpieza base para reactivar y revitalizar nuestra piel. Este producto nos ayudará a cerrar los poros y a eliminar los restos de jabón y de algún residuo que no haya salido con la limpieza anterior. A la hora de elegir un tónico facial, es importante que tengamos en cuenta nuestro tipo de cutis.

Hidrata

Antes de acostarnos, es necesario aplicar una crema hidratante después del lavado y el tónico. La crema hidratante ayudará a nuestra piel a reparar todos los daños sufridos durante el día, y además, la aliviará.

Qué higiene facial necesitas según tu tipo de piel

¿Sabes qué limpieza facial diaria necesitas? A continuación te contamos cuáles son los cuidados esenciales de cada tipo de piel. ¡Toma nota!

Piel grasa

Si tu piel tiene un exceso de sebo, los poros dilatados y sueles tener imperfecciones como espinillas y puntos negros, la limpieza facial juega un papel fundamental. Por ello, escoge geles que respeten el pH neutro, seborreguladores y que eliminen las impurezas. Sobre todo, no olvides limpiar suavemente el rostro mañana y noche. Y, por otro lado, exfolia también tu piel al menos una vez a la semana.

Piel mixta

Esta es una de las pieles que requiere más cuidados. Es un tipo de piel que se caracteriza por ser más grasienta en la zona T (frente, nariz y mentón) y más seca en las mejillas. Al igual que la piel grasa, deberás lavar tu rostro dos veces al día, pero sin abusar demasiado para respetar las zonas más secas y sensibles. Tus aliados serán un buen tónico facial, un gel suave y una crema ligera.

Piel sensible

Si tienes la piel sensible, la higiene facial en casa, de forma diaria, también es esencial. Al padecer dermatitis o rojeces, entre otras afecciones, es importante que utilices productos libres de alcohol y parabenos y que te laves con agua fría o templada para evitar irritaciones. Para hidratar el rostro aplica una crema suave dos veces al día.

Piel seca

¿Tu rostro tiene una apariencia más áspera? Tu gran aliado serán una leche limpiadora que contenga un pH neurrto, ácidos grasos y vitaminas para restablecer el agua y nutrientes necesarios. Y, por otro lado, si tienes el cutis seco, lo más importante en tu higiene facial es elegir una buena crema hidratante con activos nutritivos como los aceites vegetales.

La importancia de realizar una higiene facial profesional

Como hemos visto, si queremos cuidar nuestro cutis, la limpieza de mañana y noche, así como la hidratación diaria no pueden faltar en nuestra rutina. Tampoco podemos dejarnos la exfoliación regular si buscamos lucir una piel luminosa, saludable y llena de vitalidad

No obstante, a pesar de llevar diariamente un buen hábito de limpieza facial, es conveniente que esteticistas expertos en dicho tratamiento, te realicen una higiene de rostro al menos cada dos o tres meses. Y, en el caso de tener una piel madura o con más tendencia a engrasarse, se indica cada seis semanas.

Cómo es una sesión de limpieza facial profesional

Este tipo de sesiones duran entre 50 minutos y una hora y media. En general, la higiene facial básica consiste en la propia limpieza, un masaje tonificante y una hidratación para nutrir la piel.

  • La limpieza facial inicial se basa en la aplicación de productos que eliminan el exceso de sebo producido por las propias glándulas sebáceas, la polución o los restos de maquillaje. Posteriormente, lo habitual es abrir los poros con vapor para hacer más indolora la higiene facial. Y, por último, en esta parte, se aplica un tratamiento de alta frecuencia. En este caso se busca cerrar los poros y aportar el oxígeno necesario.
  • El segundo paso de la sesión es el masaje facial para destensar la piel estimular la circulación sanguínea.
  • En la última fase, se aplica una mascarilla nutritiva. Las pieles secas requieren un extra de hidratación. Mientras que, en las mixtas o grasas, se apuesta por productos que equilibren los brillos, sin dejar de lado el efecto hidratante necesario.

Gracias a la limpieza facial, nuestra piel adquiere un plus de hidratación, eliminamos toxinas y prevenimos la aparición de acné. A la vez que, conseguimos una cara más tersa y un cutis más preparado para absorber los diferentes cosméticos que utilizamos en el día a día.

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